AMORES LIQUIDOS

El concepto amores líquidos fue utilizado por el sociólogo polaco Zygmund Bauman quien caracterizó y desarrolló las características de las relaciones humanas dentro de un contexto de las sociedades globalizadas del mundo actual.

Resulta paradójico contar con múltiples herramientas de comunicación como las que disponemos hoy en día, nunca visto antes y presentar cada vez más dificultad para relacionarnos.

¿Nos conectamos o nos relacionamos? Estamos “conectados” y nos desconectamos, bloqueamos y eliminamos a personas así como eliminamos un software de nuestra computadora o una aplicación en nuestro celular.

Nunca resultó tan fácil “alejar a otro de ti”, sin tener que dar cuenta de nada, sin explicaciones, si algo no te gustó, que tal vez hasta fue un mal entendido, (ya que los chats son herramientas ideales para ello), lo eliminamos.

Así sacas de tu vida, conocidos, amigos, y hasta relaciones de pareja de años, son bloqueadas y eliminadas.

En el mejor de los casos, envías un whatsapp avisando tu voluntad de terminar, antes de bloquear.

Así evitamos el mal momento de una charla cara a cara.

Si esto ocurre con personas que conocemos hace ya tiempo, el recién llegado, que conocimos tan solo hace unos días, no merece recibir ni el mensaje por whatsap, es eliminado, quedando lugar en tu celular para el siguiente contacto.

Pero no todo es tan gris, la tecnología, las redes, las apps son maravillosas!

Nos permiten conectarnos, con muchas más personas que en otras épocas, esa es una ventaja, el problema radica en nosotros, en nuestra forma de relacionarnos “light” ,“líquida”, en la que no establecemos vínculos genuinos.

¿A que nos referimos con VINCULOS GENUINOS o saludables?

Tal como conceptualizó Pichon Riviere en su teoría del vínculo. Cuando hablamos de vínculo hacemos referencia a la forma en que la persona se relaciona.

En el vínculo interviene no solo la esfera emocional sino la cognitiva conductual de cada uno de los miembros, que a la vez es modificada en la interacción con el otro.

Es decir, mediante la interacción ambas personas influyen en el otro mediante la comunicación y se van a retroalimentando.

Hay vínculos sanos y saludables que permiten crecen a cada miembro y otros que no lo son.

Vinculo sano.

En un vínculo sano, habrá una comunicación sincera que permanece en el tiempo, y toma en cuenta las necesidades de cada miembro de la relación, y cada uno de los miembros crece, aprende, en función de esa relación.

Uno se retroalimenta en el otro, fluye, el vínculo es dinámico.

Vínculo patológico.

Cuando el vínculo no es sano la comunicación se ve bloqueada, con rupturas. El vínculo se vuelve estático no crece, no hay aprendizaje para sus miembros. La comunicación no es sincera ni directa, en el mejor de los casos es pobre, programada o prácticamente inexistente.

A la vez Pichon Riviere en su “Teoría del Vínculo” habla de los distintos tipos de vínculos patológicos que pueden darse entre las personas.

Nada de esto ocurre en el amor líquido.

LA SOCIEDAD Y LOS AMORES LIQUIDOS

El amor liquido en contraposición a un amor sólido se esfuma. Lo líquido por definición puede atraerse por tensión superficial.

Tal como el estado líquido, los amores que tienen esta característica son inconsistentes “carecen de forma determinada”.

Presentan propiedades únicas como la “tensión superficial”, tensión que busca descarga y la encuentra muchas veces en el sexo rápido, de una noche y que con frecuencia no llega a un segundo encuentro.

Son amores frágiles, superficiales, donde no hay un interés en conocer al otro y por ende de vincularse emocionalmente.

Como plantea Bauman estos amores líquidos se basan en la atracción física y sexual, el contacto efímero, con citas esporádicas con un único objetivo consumir así como somos consumidores de otros productos del mercado.

Las sociedades actuales de la información y el consumismo, facilitan esta forma de relacionarse. Se busca la satisfacción inmediata de nuestros deseos, “el uso y te tiro”, se cambia por algo nuevo, y eso nuevo en poco tiempo tendrá el mismo fin.

La mercantilización de las relaciones humanas, en las sociedades de consumo donde se consumen bienes y servicios buscando satisfacer necesidades a veces inventadas o creadas, de la misma manera se consumen relaciones.

Las personas son cosificadas, tal como lo haces con la laptop o el celular cuando sale uno nuevo, dejas el que tienes en uso y vas por el nuevo. Si una relación crees que no te satisface puede que ni lo digas y pasas a la siguiente.

A veces por cosas tontas, no te gusta algo determinado de esa persona y la eliminas, la bloqueas, así como haces con tu móvil, lo desechas y pasas al siguiente.

No te tomas el tiempo de tener una buena comunicación que permita el intercambio y el enriquecimiento y aprendizaje con el otro. Aunque el final sea el mismo, dejar de ver a esa persona. Esa instancia de intercambio, te enriqueces tú, aprendes, te conoces mejor, te valoras, te respetas y haces lo mismo con la otra persona.

¿QUE HAY DE TRASFONDO EN LOS AMORES LIQUIDOS?

Puede sintetizarse en una poderosa emoción: el MIEDO y el vacío existencial.

Miedo que puede vivirse de distinta forma.

  1. En la Desconfianza. Somos desconfiados del otro, que el otro pueda hacernos daño que “nos complique”.
  2. En sentirnos heridos, lastimados por el otro.
  3. En perder espacios personales, tiempo, cambios en tu forma de vida por otra persona.

Todo esto se traduce en una falta de compromiso y en el prevalecimiento de los amores líquidos a establecer relaciones duraderas.

Vacío existencial que parte de que no nos conocemos a nosotros mismos.

Nos creamos y generamos necesidades para satisfacerlas con la ilusión que nos “hara felices” , pero así como ocurre con los objetos que adquirimos, así sea el auto que siempre soñaste, la satisfacción es fugaz.

¿PORQUE TENDRÍAMOS QUE PRIORIZAR LAS RELACIONES GENUINAS SI CON EL AMOR LÍQUIDO CONOZCO MÁS GENTE?.

La mejor forma de enriquecimiento es con el otro en el cual proyectamos y nos reflejamos. Siempre y cuando las relaciones sean reales, sinceras y permitan conocer al otro, que es una buena forma de conocernos a nosotros mismos.

Nos proyectamos en el otro y el otro es a la vez nuestro espejo.

En el amor genuino hay deseo, pero también hay construcción, hay dedicación, hay tiempo invertido en algo que está gestándose, que se está construyendo, que es la relación de pareja.

“el amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar en la construcción de esas cosas. El amor está muy cercano a la trascendencia; es tan sólo otro nombre del impulso creativo y, por lo tanto, está cargado de riesgos, ya que toda creación ignora siempre cuál será su producto final”.

Amores líquidos Baumann pág 15

En nuestras culturas consumistas ocurre lo contrario, se buscan soluciones rápidas que no requieran esfuerzo, se sigue recetas como plantea Baumann y este modelo se aplica también a las relaciones humanas.

Relaciones que lejos de ser satisfactorias, dejan un vacío existencial que aunque saltes a un nuevo “contacto”, ese vacío, lo volverás a encontrar en ti.

NOS RELACIONAMOS EN FORMA LIQUIDA CON LOS OTROS Y TAMBIÉN SOMOS LIQUIDOS CON NOSOTROS MISMOS.

Bauman en su libro desarrolla como esa forma de relacionamiento “liquida”, no la mantenemos solo con los demás sino con nosotros mismos!!

Simplemente no nos conocemos.

Si te preguntan acerca de ti, en el mejor de los casos hablarás de algunas cosas que te gustan y otras que no. De algunos hobbys y actividades que realizas.

Las personas en su mayoría confunden la máscara o el personaje con quien soy.

¿Quién soy? no soy mi profesión, ni siquiera soy en relación a otro: madre, esposa, hijo, etc.

El quien soy trasciende nuestros roles sociales, que son solo un aspecto de uno pero soy mucho más que un rol.

Y la pregunta del millón como pretendemos relacionarnos con el otro, conocerlo y hasta cambiarlo! Si ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos!!

Para mantener una relación sana con otra persona, debemos comenzar por relacionarnos bien con nosotros mismos.

Para eso es necesario que nos amemos a nosotros mismos, con todo lo que ello implica. Solo amándonos a nosotros mismos podemos fortalecer nuestra autoestima de manera de relacionarnos con el otro desde la completud no desde la necesidad.

La otra persona no llega a nuestra vida a llenar nuestras necesidades ni carencias, sean cual sean estás carencias, aunque quiera no lo puede hacer!!

Y tampoco nosotros podemos llenar la vida de otra persona, “ser todo en su vida”. Es una creencia falsa. Parte del mito de la media naranja, pero aunque no lo creas somos naranjas completas.

Lo habíamos visto en el amor romántico y amor confluente.

El otro solo llega a nuestra vida no a completarnos, sino a aprender, a sumar, si es desde la carencia en lo que no tengo.

Por ejemplo si busco relaciones desde la carencia puedo buscar, por ej que me cuide, que me quiera, que sea mi apoyo, desde la carencia, generamos formas de relacionamiento dependientes, apegos, que no prospararán saludablemente.

AMOR LÍQUIDO Y LAS APPS TINDER, HAPPN, FACEBOOK, INSTAGRAM.

El amor líquido parece que encuentra en las apps y en las redes la mejor forma de perseguir sus objetivo: las conexiones superficiales.

Con esto no estamos diciendo que sea una responsabilidad de las redes, ni de las aplicaciones, nuestra forma líquida de relacionarnos, al contrario, las apps constituyen una excelente herramienta si las usamos con responsabilidad y ética no solo hacia los demás sino hacia nosotros mismos.

Las apps como cualquier otra cosa no son “ni buenas ni malas en si mismas”, son herramientas y depende del uso que nosotros les demos.

Cuando decimos que “nada es bueno ni malo por si mismo”, pongamos un ejemplo de algo nocivo para nuestro organismo como son las drogas. Por ej, si pensamos en las drogas es cierto que hacen daño, pero también pueden beneficiosas en determinados momentos, por ejemplo en tratamientos médicos, de hecho algunas drogas se utilizan para apalear el dolor.

Así ocurre también con las apps y las redes, la tecnología esta a nuestro servicio y es una maravilla, si sabemos usarla correctamente, sin caer en la superficialidad.

Por ello hablando de las apps nadie te obliga a ser parte de la “cultura del descarte humano”, y tampoco tenes que permitir que lo hagan contigo.

No quiere decir que no las utilices, es imposible no hacerlo hoy en día, lo que si está en ti hacer un uso responsable de las mismas.

Recuerda si tu te amas a ti [email protected] primero para relacionarte desde el respeto por ti y por el otro, difícilmente generarás amores líquidos.

Es cierto que las apps nos permiten tener acceso a cantidad de personas que quizás de otra forma no conoceríamos jamás. Desde ese punto de vista es una herramienta muy valiosa.

Pero somos nosotros los responsables de no caer en el mercantilismo humano. Tomemos tiempo de conocer a esa otra persona, en lo que nos gusta y en lo que no. De última por más cambio que hagas siempre habrá algo que no te guste del otro.

Solo así podremos encontrar una relación genuina, que no surge de la nada sino que se construye, se enriquece y cambia a través del conocimiento del otro y de uno mismo.

Siempre hay aspectos que no somos capaces de negociar en una relación, como nuestros valores. Solo en esos casos, podemos pensar que somos incompatibles, cuando algo muy propio y personal que hace a nuestra identidad está en juego.

Para ello es importante que te conozcas a ti mismo y que tipo de relación quieres. Si buscas tu igual difícilmente lo encuentres, además de ser muy aburrido.

Dale y date una oportunidad en conocer a esa persona que te contactaste. Tu primera impresión ha sido muy subjetiva, han intervenido la ansiedad de ambos, se ha puesto en juego los personajes en ese primer o primeros encuentros.

Dando y dándote tiempo, es como realmente conocerás a esa persona y podrás decidir de forma consciente si la quieres sumas a tu vida o no.

AMORES LIQUIDOS SALIMOS “SIN MARCAS” DE LAS RELACIONES.

Ilusiones de comunicación mediante las redes, las apps, estamos en linea siempre, siempre comunicados, pero cada vez menos comunicación cara a cara.

Y cuando tenemos nos vemos las caras, tenemos relaciones cortas, fugaces, poco y nada de comprometidas. Es un amor que no quiere dedicar, esforzarse, es un amor sin dificultades. Un amor que no deja marcas, de ningún tipo. Porque no se llega ni a conocer a la otra persona cuando ya paso el amor. Tampoco produce malestares, porque hay “un otro esperando”.

Y aunque esa persona nos guste, también lo dejamos de lado por la creencia de que tal vez alguien mejor se presente.

En este modelo solo se busca la satisfacción inmediata, las relaciones son un entretenimiento, algo más que consumimos.

¿Y que pasa con nuestras emociones? Parece que nos insensibilizamos frente al otro, no nos enamoramos, ni nos jugamos en una relación, y tampoco pasamos mal si termina. Nos conectamos y listo pero no nos relacionamos.

Es así que rutinizamos las relaciones. Y también nos aburren ya que sentimos que nada nos dejan.

Entonces, la pregunta es; ¿nos hacen bien estas “conexiones”, estos amores líquidos? ¿Sentimos que aportan en nuestra vida? Si tu respuesta es negativa: ¿porqué no buscar otra forma más saludable de relacionarnos?

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